Mundial 1966: A 60 años de la gran actuación de Eusebio
Por Tomás Noguera
Historia de los mundiales
Eusebio tuvo una de
las mejores actuaciones en los mundiales frente a Corea del Norte en los
octavos de final. El delantero del Benfica, marcó cuatro goles, en un partido
donde su selección perdía 3 a 0.
En 1966 el mundo, como siempre, era un caos. Un bombardero
estadounidense chocó sobre territorio español. Dos de las bombas se rompieron y
liberaron gases radiactivos. Se intensificó el conflicto en la Guerra de
Vietnam. En Argentina, el general Julio Alsogaray lideró un golpe de estado al
presidente Arturo Illia. Con todas las desgracias que vivía el mundo, aparecía
un poco de alegría con la copa del mundo en Inglaterra ese mismo año.
En ese mundial, Portugal participó por primera vez en su
historia. Compartió grupo con la Brasil de Pelé y Hungría, la última campeona
olímpica. La selección liderada por Eusebio, venció a ambas selecciones y salió
primera del grupo con 6 puntos. Por otra parte, Corea del Norte también sumaba
su primera participación en el mundial, con un plantel conformado por jugadores
con grado militar y muy poca experiencia en el fútbol profesional. Con chances
de pasar a los cuartos de final, se enfrentaron a la bicampeona del mundo,
Italia y para sorpresa de todo el mundo, la selección asiática elimino a la
selección europea. Por este motivo, Portugal y Corea del Norte se cruzaron por
los cuartos de final del mundial.
En un estadio colmado de 40.000 personas, el partido comenzó
y Portugal movió la pelota del medio. Sin embargo, sucedió algo inesperado, ya
que, al primer minuto de juego, Corea recuperó la pelota y con un gran
enganche, le quedó a Pak Seung-Zin quien pegó un bombazo que toco el travesaño
y entró en el arco. Esos 3000 ingleses que habían viajado para ver al equipo
asiático, gritaron el gol como si fuera de su propio país. Al minuto 22, la
presión surgió efecto y Li Dong-Woon convirtió el segundo gol para su
selección. Sin darle respiro a la selección europea, Yang Seung-Kook aprovechó
un rebote dentro del área, enganchó para afuera y cruzó un remate a la derecha
del arquero. Los portugueses no podían creer lo que pasaba, en tan solo 25 minutos
de juego, perdían por goleada. Sin embargo, en busca de levantar a su equipo
Antonio Simoes, extremo portugués les dijo a sus compañeros: “Mientras no nos
metan cuatro goles, tenemos posibilidades”. Esas palabras tocaron la llama de
la figura de esa selección, Eusebio Da Silva Ferreira.
Cuando la llevaba José Augusto por el sector izquierda de la
cancha, vio a la pantera que picaba por su presa y en un pase raso, Eusebio la
recibió y con el empeine, mandó la pelota dentro del arco. Al instante, Eusebio
buscó la pelota y la llevó al medio de la cancha, porque la pantera seguía con
hambre. En una presión asfixiante de Portugal, Eusebio jugó rápido con su
acompañante en la delantera, José Torres, quien, al momento de rematar dentro
del área, recibió una fuerte patada por detrás y el árbitro cobró penal. Eusebio fue el encargado de patearlo y con un
derechazo cruzado achicó la diferencia a un gol, antes de irse al descanso. En
el minuto 56, en una fantástica conducción de Antonio Simoes, el extremo, se la
pasó a Eusebio, quien picó por su derecha y sin pensarlo, el delantero del
Benfica remató con su característica potencia al palo del arquero y logró lo
inesperado, Portugal había empatado el partido. La mala noticia para los norcoreanos
era que Eusebio, tenía una bala más.
Tres minutos después del empate, Eusebio recibió la pelota
atrás de mitad de cancha, en un movimiento de extremo, Eusebio se escapó de su
marca por la línea del lateral, hizo honor a su apodo de pantera y se escapó a
una alta velocidad. Los norcoreanos no lo podían parar y cuando ingresó dentro del
área, la pantera fue derribada con una fuerte patada, que lo dejo muy tocado.
El árbitro sentenció penal y nuevamente el encargado seria
el autor de los tres goles de su equipo. Con dolor por la reciente patada,
Eusebio definió de manera similar al primero y por primera vez en el partido,
Portugal estaba arriba en el marcador.
Cerca del final del Jose Augusto sentenció el encuentro 5-3. En el pitido
final, Eusebio se abrazó con todos sus compañeros y fue en busca de la pelota
de cuero, que tantas veces había metido. Mientras pasaba eso, Corea del Norte
abandonaba la cancha con una lluvia de aplausos, el público le reconoció el
grandísimo espectáculo que dieron.
Años después, Eusebio analizó su actuación en ese partido y
remarcó: “Creo que todos los jugadores tienen un momento especial en su
carrera. Para mí, marcar cuatro goles en aquel partido fue mi momento
especial”.
Aquel partido, quedó en la historia como uno de los mejores
partidos de la historia de los mundiales y escribió un capítulo más de la
leyenda de la pantera portuguesa.
Comentarios
Publicar un comentario