Mundial 1966: El sargento que disparó, pero no un arma
Por Agustín López
HISTORIA DE LOS MUNDIALES
Hemos visto a lo largo de las mundiales victorias históricas. En este caso, reecordaremos la de Corea del Norte ante Italia en el mundial del Inglaterra 1966.
Fue un año bisagra, marcado por diversos hechos como la intensificación de la guerra de Vietnam, donde Estados Unidos aumentó los bombardeos sistemáticos en el norte del país incluyendo armas químicas. En Argentina un golpe militar derrocaba a Arturo Illia de la presidencia el 28 de junio. Un mes después del golpe ocurrió La noche de los bastones largos, una brutal agresión contra las universidades nacionales. En 1966 también fue un año crucial en la carrera espacial: Estados Unidos lograba los primeros acoplamientos y caminatas espaciales, mientras que la URSS lograba el primer alunizaje lunar, el primer satélite en órbita lunar.
Y también hubo Mundial. El 19 de julio Corea del Norte se enfrentaría a la poderosa Italia por la última fecha de
la fase de grupos en el Ayresome Park de Middlesbrough. Solo con un
empate Italia avanzaba de ronda mientras que "los chollima" dependían de una
victoria. La mayoría aseguraba que era imposible que sucediera. Los
italianos salieron confiados y subestimaron a un rival que ya había
sorprendido por su intensidad física y su disciplina táctica. Años después,
Gianni Rivera reconocería: “Estábamos convencidos de que no tendríamos
problemas”. Esa confianza excesiva sería fatal.
El partido cambió a los 34 minutos, cuando Giacomo Bulgarelli se lesionó tras un choque y, como en esa época no existían los cambios, Italia tuvo que continuar con diez jugadores. Corea del Norte empezó a crecer e inquietar al arquero Enrico Albertosi. A los 42 minutos llegó el golpe histórico: un rechazo largo cayó en los pies de Pak Doo-ik , un futbolista que además era sargento del ejército militar norcoreano, acomodó el cuerpo y sacó un disparo de derecha cruzado para marcar el 1-0. El estadio quedó en silencio y el relator británico lanzó una frase que quedó para la historia: “¡Increíble! Italia pierde ante Corea del Norte”.
Se escuchaba a los aficionados ingleses cantar en apoyo a
Corea El motivo principal fue el lugar adonde jugó Corea del Norte: la
ciudad inglesa de Middlesbrough. Ahí disputaron sus partidos de fase de grupos
y rápidamente generaron simpatía entre los habitantes por su humildad,
disciplina y cercanía con la gente. Los jugadores caminaban por la ciudad,
saludaban a los vecinos y sorprendían por su perfil sencillo, algo muy distinto
a la imagen distante que tenían varias selecciones grandes.
En el segundo tiempo Italia atacó desesperadamente, pero chocó una y otra vez contra la defensa norcoreana y las atajadas de Ri Chan-myong. Los asiáticos resistieron hasta el pitazo final del árbitro francés Pierre Schwinté. Cuando terminó el encuentro, el mundo del fútbol quedó paralizado: Corea del Norte eliminaba a una potencia mundial y se convertía en el primer equipo asiático en alcanzar los cuartos de final de una Copa del Mundo.
Durante años en Italia se creyó erróneamente que Pak Doo-ik era dentista, aunque en realidad era cabo del ejército norcoreano y profesor de educación física; tras el triunfo fue ascendido a sargento. Décadas después, el propio goleador resumió aquella tarde con una frase que todavía emociona: “Fue el triunfo del trabajo colectivo sobre la superioridad técnica”.
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