Mundial 2010: ¡La picó!
Por Nahuel Bulglieroni
HISTORIA DE LOS MUNDIALES
Los dirigidos por Oscar Tabárez enfrentaban a Ghana en Sudáfrica 2010 en unos cuartos de final para el infarto, con desmayos y hasta una picada histórica para que Uruguay volviera a semifinales después de mucho tiempo.
Año 2010. Pleno auge de la música pop, con Justin y Lady Gaga siendo escuchados por todos lados. El mundo digital "estallado" por el nacimiento de Instagram, una red social que iba a explotar. Chile sufría una de las mayores catástrofes de su historia, un terremoto de escala 8,8. Argentina celebraba su Bicentenario, en Brasil asumía la primera presidenta mujer de su historia y, con todo, esto Uruguay no se quería quedar atrás.
Nos mudamos al continente madre... Sudáfrica recibía al primer mundial de fútbol organizado en ese suelo. La Celeste del Maestro Tabárez se había metido por la ventana, luego de ganarle a Costa Rica en el repechaje. Compartiría grupo con Francia, Sudáfrica y México. Clasificó puntera, con 7 puntos; en octavos se vería las caras frente a una dura Corea del Sur. Doblete de Suárez y derecho a cuartos.
El rival sería Ghana. Contra un equipo africano, en la previa siempre parece ser que el partido va a ser duro, muy físico, pero Uruguay venía en un envión futbolístico, con un Suárez intratable, una muralla en el fondo, Lugano, y con el mejor dominador de la jabulani (la pelota del Mundial), "Cachavacha" Forlán. Claro que los ghaneses contaban con el apoyo de todo un contiente, que los quería semifinalistas, casi en casa.
Nos metemos en el partiodo. El nerviosismo es total. El ambiente es un infierno. Todos los africanos apoyan a Ghana, Cerca de finalizar la primera mitad, Fucile va a disputar una pelota con la cabeza y el jugador ghanés no salta, el uruguayo cae al suelo, desmayado. Los compañeros se dan cuenta de esto y la tensión es peor. Los médicos ingresan, Fucile se levanta, le piden que salga, pero él se niega y completará todo el partido. Esa es la famosa garra charrúa.
Último minuto de la primera parte. Los dirigidos por Tabárez se defienden, Muntari, prueba de afuera y convierte: clásica zamba ghanesa de los jugadores y al entretiempo.
Nos vamos al complemento. La Celeste intenta. Minuto 54, tiro libre para Uruguay. Está Forlan, quien se hace cargo y la clava en un ángulo: partido empatado.
En el alargue, Ghana fue mucho más, y como en un
cuento de fantasía, en la última jugada de la prórroga desde un tiro libre casi
lo gana. ¿Por qué casi? Porque en la línea estaba parado Suárez. La primera, la saca con el pie. ¿La segunda? Un atajadon con la mano, digno de arquero: roja para
Lucho y penal para Gyan. El suspenso fue tremendo y el jugador africano decidió fundir el arco de Muslera. Rompió el travesaño
y la pelota se fue por encima. El mismo Muslera besó una y otra vez esa cosa blanca que
le da forma al arco porque gracias a ese palo el partido se fue a los penales.
Suárez atajando la pelota con la mano en la línea para evitar el 2 a 1 de Ghana en el minuto 120.
En el entrenamiento previo al partido, Tabárez había juntado al grupo y dado a entender que iba a ser un partido cerrado. "El Maestro dijo que por las dudas cada uno petee tres penales, yo erré los tres. El tercero lo piqué y se me fue por arriba del travesaño. Eso un poco te come la cabeza, y en eso viene uno y me dice 'vamos, Papote, que capaz mañana te necesitamos' yo por orgulloso que soy le dije: 'tranquilo que mañana lo ganamos con el sello de la casa'", declaró Abreu.
Empieza pateando Forlán: Gol. Gyan no falla y empata la serie. Victorino hace lo suyo y adelanta a la Celeste. Kwadwo iguala todo. Scotti define y 3 a 2. Muslera gigante contiene el penal de Mensah, ventaja Uruguaya, pero Pereyra malgastó el suyo y le da vida a Ghana. Adiyiah tampoco pudo contra Muslera y todo quedaba en manos de Abreu. Uruguay paralizado. "Es capaz de picarla este anormal", dijo Toto Da Silveira en la transmisión. Valentina, su hija, miraba desde la tribuna. Ahí iba el Loco más loco de todos. ¿La caminata? Eterna. La agarró, lo miró al arquero y ¡la picó! La red se movió y los 3 millones de uruguayos gritaron ese gol hasta desgarrar sus gargantas porque Uruguay se volvía a meter en una semifinal de un mundial luego de 40 años.
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